jueves, 15 de agosto de 2013

Un mal cálculo que afecta la salud



por patricia orellana

Los dolores que genera uno o más cálculos en los riñones cuando el cuerpo trata de expulsarlos por la uretra, son tan fuertes que muchos los comparan con los de un parto natural. El médico Pedro Dávila, del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGGS), comenta que estos dolores están catalogados como uno de los más fuertes que existen.

“Un cálculo o piedra renal se forma por el depósito de sustancias minerales que normalmente pasan por el riñón, pero que por algunas condiciones especiales se acumulan en este órgano, tales como el ácido úrico, calcio, sodio y fósforo; aunque los más frecuentes son los de calcio —mineral que la mayoría de veces está en los huesos—, el cual tiene una regulación especial en el organismo, que depende del riñón. Por lo que, el exceso en la ingesta de este puede provocar su aparición”, explica Dávila.
También están los tipo estruvita, que se forman después de una infección del sistema urinario. Otra clase de cálculo son los que se originan cuando hay demasiado ácido úrico en la orina y, finalmente, los de cistina, una sustancia que contribuye a la formación de los músculos, nervios y otras partes del cuerpo. Estos surgen cuando existe una anormalidad propia del organismo, que produce una enfermedad llamada cistinuria.


Importante saber

Los síntomas que alertan de la existencia de cálculos renales son: dolor extremo en la espalda o a un costado, orina con sangre, apariencia turbia o con mal olor; fiebre y escalofríos; vómitos, y sensación de ardor al orinar.
La mayoría de las piedras renales se eliminan del cuerpo sin ayuda médica. Algunas veces esa extracción se dificulta y puede atorarse en las vías urinarias, bloquear el flujo de orina y causar el fuerte dolor.

Básicamente un riñón duele por: infección severa, presencia de cálculos y de tumores. No obstante, son las imágenes de radiografía o ultrasonido las que confirma la presencia de cálculos, sumado a un examen de orina.
Cuando el cálculo se extrae debe llevarse a patología para investigar qué sustancias lo componen —nivel de ácido úrico, análisis de orina para ver cristales y glóbulos rojos— y determinar el seguimiento del paciente en cuanto a hábitos alimenticios; por ejemplo, beber de seis a ocho vasos de agua diariamente para mantener una buena diuresis, así como la disminución de sustancias con alto contenido calcio.
Si la persona presenta un segundo episodio, pese a modificar sus hábitos, se requieren otros estudios para descartar que no haya una alteración propia del organismo que promueve la formación de piedras. “Una de ellas es la regulación de la parathormona u hormona paratiroidea, que se encarga de regular las concentraciones de calcio en la sangre”, enfatiza Dávila.


Formas de tratamiento


Como parte del manejo médico conservador está aumentar la ingesta de líquidos para producir por lo menos dos litros de orina al día, y la restricción de proteína y de sodio, comenta el urólogo Gilberto Barillas. Aunque no hay medicamentos específicos para destruirlos, sí existen fármacos que relajan el músculo de la vía urinaria para facilitar el paso del cálculo. Asimismo, se prescriben analgésicos y relajantes para que favorezcan la expulsión.
Si la piedra es excretada por la orina, no se necesita otro tratamiento, pero sí está obstruyendo, hay que retirarla. 
Existen varias vías, una de ellas es la litotripsia, una especie de ultrasonido que envía ondas sonoras que la deshace para que esta sea eliminada como arenilla. El procedimiento es ambulatorio, dice Dávila
También hay formas transitorias como la colocación de un catéter de doble jota en la vía urinaria, cuando hay una piedra que tapa la excreción del riñón. 
El objetivo de este es permitir la eliminación de la orina para liberar la tensión del riñón y que siga su función. Luego se planifica de qué manera se retirará el cálculo. Además se pueden extirpar los pequeños situados en la parte inferior del uréter, con una sonda denominada ureteroscopio que se introduce por la uretra y la vejiga, la cual los deshace.
Se opta por cirugía cuando el cálculo es demasiado grande como para salir por sí solo, si está creciendo o bloquea el flujo de orina y causa una infección o daño renal. “Puede ser: abierta, endoscópica o laparoscópica y percutánea”, agrega Barillas.
Esta última consiste en “introducir una aguja a través de la espalda, guiada con Rx (fluoroscopia)... se introducen unos dilatadores y se realiza litotripsia intracorpórea, luego, se deja colocada una sonda de nefrostomía por dos días, explica Barillas.


Medicina alternativa
El naturópata Francisco Quiñónez, de la Clínica Alternativa, medicina natural y biológica, explica que hay fármacos homeopáticos para atenuar las molestias causadas por los cálculos, como el Berberis Vulgaris, Cantharis Vesicatora y Lycopodium Clavatum.
También puede utilizarse la fitoterapia, con infusiones de diente de león, cola de caballo, perejil o arándonos, que “ayudan a que el riñón esté excretando orina”, resalta Quiñónez.


Así funcionan

Los riñones son órganos en forma de frijol. Cada uno mide alrededor de 10 a 12 centímetros de largo. Están localizados a cada lado de la columna vertebral, detrás del espacio donde se encuentran los órganos digestivos. Cada uno recibe sangre por una ramificación de la aorta, denominada arteria renal. 
La sangre fluye desde la referida arteria hacia venas más pequeñas, denominadas arteriolas, cuyo tamaño disminuye de forma progresiva. Las funciones principales de los riñones son la filtración de la sangre y la excreción de los productos metabólicos de desecho y del exceso de agua y de electrolitos —sodio, potasio, cloro, glucosa y bicarbonato—. Además, muchos fármacos se excretan por estos órganos. Si estos no se eliminan, las toxinas pasan a la sangre. 
Cada día, los riñones procesan unos 200 litros de sangre para eliminar, aproximadamente, dos litros de agua sobrante y desperdicios. Estos se convierten en la orina que baja hacia la vejiga, a través de tubos llamados uréteres. La vejiga urinaria acumula la orina hasta que la persona va al baño a evacuarla.

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