por patricia orellana
Es común que después de almorzar el cuerpo se sienta debilitado, los bostezos sean frecuentes y hasta disminuya la capacidad de concentración, esto se solucionaría con una una siesta de 20 ó 30 minutos diarios, que produce grandes beneficios físicos y emocionales.
Romeo Lucas Medina, psiquiatra de la clínica Psykolife, explica que se ha comprobado que es necesario un descanso tranquilo —se duerma o no— a medio día laboral.
“La siesta es necesaria y reparadora”, añade, pues permite que la persona esté en mejores condiciones para continuar sus labores, independientemente de cuáles sean; estará más renovada y con más capacidad creativa, de razonamiento y cognitiva.
También se mostrará más alerta para actividades que requieren habilidades físicas y motoras.
Para que el descanso sea efectivo, el tiempo no debe exceder los 30 minutos. Si se prolonga, el efecto puede ser contraproducente —peor si se toma después de las cinco de la tarde—, y la persona se despierta más debilitada e inactiva. Además, se alteraría su patrón de sueño y por las noches duerme menos, comenta Lucas.
Estudios lo comprueban
La relación entre dormir una siesta diaria y la disminución de problemas cardiacos estriba en que durante el sueño la presión arterial se mantiene mejor controlada, en sus estándares normales.
Un reciente estudio publicado en la revista Journal of Applied Physiology demuestra una disminución significativa, de un 37 por ciento, en el riesgo de sufrir un infarto en quienes hacen una siesta diaria, y de 12 por ciento en quienes la hacen de manera ocasional.
Los beneficios que una buena siesta provee también fueron dados a conocer por varios investigadores que asistieron al Congreso de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, en San Diego, California, en febrero último.
Matthew Walker, de la Universidad de California en Berkeley, presentó un trabajo efectuado con 39 jóvenes que tenían un promedio de 29 años. La mitad de estos hicieron siesta. Luego todos tuvieron que hacer un tes en el que intervenía el hipocampo (región cerebral relacionada con la memoria de datos). Los resultados demostraron que quienes habían dormido la siesta pudieron completarlos mejor.
En algunos países la siesta es una cultura, y prácticamente toda la actividad se detiene a partir de las 14 horas, pero en la mayoría, debido al ritmo de vida, es muy difícil dormir un momento, pues no hay condiciones adecuadas ni tiempo.
Una persona que trabaja sola en una oficina puede adaptar el espacio para ese fin: cerrar la puerta, colocarse tapones en los oídos y tener una silla un poco más cómoda para recostarse, o simplemente inclinarse sobre el escritorio.
Si los empleados cuentan con un tiempo limitado de horario, pueden tratar de ocupar la mitad de éste para comer y efectuar una corta caminata para procurar la digestión, y luego, la siesta.
Durante el embarazo
Para las futuras mamás, tanto la siesta como dormir bien es indispensable. El ginecólogo Rogelio Arévalo, especialista en embarazos de alto riesgo, comenta que durante el primer trimestre de gestación aumentan los niveles de progesterona y estrógeno.
La primera hormona tiene entre sus funciones brindar un efecto relajante, y por ello incentiva el sueño. Asimismo, el que las mujeres reposen tiene un efecto protector para el bebé, ya que habrá mejores condiciones para que el curso del embarazo sea óptimo, porque las membranas se adhieren mejor al útero, afirma Arévalo.
Un breve descanso por la tarde puede ayudar al
organismo a renovarse
Dormir bien
El neurólogo y somnólogo Gustavo Cosenza, de la Clínica del sueño adscrita al centro neurológico que lleva su nombre, señala que el sueño es una función vital que le permite al cuerpo, y en particular al sistema nervioso, reponer energía y permitir su funcionamiento normal durante el día. De la calidad de este depende la salud física y mental, el rendimiento laboral y el desempeño social y familiar.
“Durante el sueño se mantienen ritmos periódicos donde el cuerpo pasa de etapas superficiales de sueño denominadas N1 y N2 a una más profunda llamada N3. Cada 90 minutos, aproximadamente, tenemos un período de sueño REM (del inglés Rapid Eye Movement), donde los ojos de la persona se mueven rápidamente, y es cuando soñamos”, explica el experto en su página www.buensueno.com
Sara C. Mednick, autora del libro Take a nap, change your life (Toma una siesta, cambia tu vida), señala que un buen sueño ayuda a mantenerse joven, ya que durante este el organismo secreta hormona del crecimiento, que posibilita la regeneración celular, reduce el riesgo de diabetes, ya que regula los niveles de cortisol e insulina; disminuye el estrés, las migrañas y otros problemas relacionados con la ansiedad, y mejora la memoria ya que la consolidación de esta función ocurre durante el sueño.
Tanto la falta de sueño (insomnio) como el exceso de este pueden ser síntomas de problemas emocionales. El primero, porque se presenta mucha ansiedad e impide la fase de relajación que conlleva el sueño, y segundo porque cuando una persona está triste o deprimida, se refugia en el sueño, y este es una evasión, señala Lucas Medina.
Sugerencias para conciliar el sueño
Existen muchas técnicas que resultan efectivas para lograr un sueño placentero.Contar con un ambiente adecuado: evitar entradas de luz y ruidos externos en la habitación, la cual debe tener ventilación adecuada.
La cama y las almohadas deben ser cómodas y en buen estado.
Se sugiere evitar cenas copiosas y procurar orinar antes de acostarse, para que en la madrugada no haya necesidad de levantarse. Asimismo, evitar la cafeína al los menos cinco horas antes de acostarse, ya que es un estimulante que acelera el pulso y mantiene a las personas “en alerta”. Abstenerse de comer dulces antes de acostarse, ya que pueden elevar la glucemia y hacerla bajar por la madrugada, lo cual hace que la persona se despierte.Al acostarse y justo antes de intentar dormir, respirar profundo, para procurar la relajación. Por último, evitar llevar a la cama los problemas del día; mejor pensar en imágenes y recuerdos que produzcan placer.

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