Son muchas las causas que llevan a una mujer a criar hijos sin una pareja; en algunos casos, por elección propia y en la gran mayoría obligada por las circunstancias.
En una sociedad como la guatemalteca, en la cual la figura paterna en el hogar es tradicional (pues su ausencia choca con el ideal de “familia”), el reto para una madre soltera es grande, pues tiene que tratar de compensar esa carencia a nivel social, emocional y económico.
Son muchas las causas que llevan a una mujer a criar hijos sin una pareja; en algunos casos, por elección propia y en la gran mayoría obligada por las circunstancias.
Sin embargo, el estar embarazada y no tener un cónyuge no debe ser motivo para el desánimo o, peor aún, la desesperación.
Lo primero que se debe hacer es aceptar la situación, y enfrentarla con el apoyo de familiares y amigos que puedan ayudarle a la crianza de su hija o hijo. Sentirse respaldada le ayudará a enfrentar el desafío.
El peso social que debe cargar la madre soltera puede ser abrumador, comenzando por el acto de comunicarle a la familia que el padre del futuro bebé no se casará con ella o en el peor de los casos, que tampoco se hará cargo del pequeño.
La educadora colombiana Ángela Marulanda, en su libro Creciendo con nuestros hijos, afirma que hasta hace unos años la madre en estas condiciones era rechazada, y sus hijos discriminados.
Actualmente, este tipo de familia tiene cada vez mayor aceptación, posiblemente porque hay un menor estigma asociado con la separación conyugal o la maternidad sin pareja.
En carne propia
Para Marcia, quien cría a un hijo de cinco años, el factor económico es lo
que más le ha afectado. “Si no fuera por la ayuda de mis hermanos, no hubiera
podido salir adelante con José Carlos, ya que su papá al enterarse de mi
embarazo, literalmente huyó. El primer año, fue mucho gasto en leche y pañales. Ahora, es el colegio, la vestimenta, medicinas, comida, entre otros”, cuenta. Pero eso no es todo. Agrega: “Me angustio al pensar qué le contestaré a mi chiquito cuando me pregunte por su papá”.
Casos así son bastante comunes y a criterio de la psicóloga Mireya de Arroyave, de la Clínica de Psicología Integrada, a los niños hay que hablarles con la verdad, pero sin lastimarlos.
Decirles que su padre no puede estar con ellos por diferentes razones, pero jamás hacerles ver que no los quisieron porque esto les daña su autoestima, misma que en la niñez se forma, entre otros factores, en la medida que sienten amados por mamá y papá.
La psicóloga Ninneth Morales comenta que las explicaciones deben darse de acuerdo a la edad y nivel de compresnión del pequeño: por ejemplo, si tiene menos de cinco años, será suficiente decir que hay muchos tipos de familias y que en la suya, no convive el papá, aunque lo tenga.
Por supuesto, hay que dejar abiertos los canales de comunicación expresando que se puede hablar del tema, cuando lo requiera.
Rossana tiene un bebé de tres años, cuyo padre le dio el apellido pero entrega un aporte económico casi nulo, al igual que la atención hacia el pequeño, argumentando que tiene otros gastos, y una agenda muy apretada. Al final, ella carga con la responsabilidad de cuidar, educar y alimentar a su chiquillo.
Mi abuelo es mi padre
Es importante que los niños siempre tengan cerca una figura masculina. Por
lo general es el abuelo materno o el tío, quien la suple. Aunque no es determinante, quienes tienen esa carencia están más propensos a sufrir problemas relacionados con la identificación paterna, pues el padre constituye uno de los pilares de la seguridad y estabilidad emocional, señala de Arroyave.
La vida sigue
Otro aspecto que Morales, recomienda es que las madres solteras no se
sobrecarguen de obligaciones, a tal punto que empiecen a condenarse a la
privación de vida personal lo que a su vez repercute en aislamiento y menos
contacto social. A largo plazo esto podría generar sentimientos de soledad y
frustración. Deben buscar los mecanismos adecuados —en la familia, amigos o grupos de apoyo— para sobrellevar su situación. Además tienen que trabajar y optar a remuneraciones que les permitan mantenerse ellas y a sus hijos, pues en la mayoría de veces, son los únicos ingresos con los que cuentan, agrega Morales. Y es que, como expone Marulanda, “en las familias con dos padres, por lo general los problemas y determinaciones importantes sobre los hijos se enfrentan en pareja, pero la madre separada debe asumir sola todo esto”.
En similares situaciones están aquellas madres que enviudan a una joven edad y de pronto deben afrontar problemas económicos. En este caso, el desafío va encaminado a que los niños acepten que su padre falleció.
Grandes
satisfacciones
Si bien, los retos que enfrenta una madre cabeza de familia son mayores y
exigen mayores esfuerzos, sacrificios y lucha, también pueden ser gratificantes
las satisfacciones personales que se obtengan en el proceso, del cual puede
salir tan enriquecida y triunfante. Es importante mantener esta esperanza, pues en la medida en que una persona se sienta bien consigo misma, estará bien para dar todo el cariño que su retoño necesita.
Valientes
Las madres solteras deben evitar los sentimientos de autocompasión y culpa,
que generan conceptos negativos hacia sí misma y hacia otros, mismos que únicamente
perjudican a los hijos, pues les generan resentimiento, culpabilidad e
inseguridad.Lástima. En ningún momento vea a sus hijos con lástima, ni los sobreproteja, porque se sienten inferiores y desarrollan una pobre autoestima.
Culpa. Es un gran obstáculo para la tarea de educar, pues los niños perciben esta sensación y pueden aprovecharla para manipular a la madre y lograr caprichos.
Convertirlos en pareja. Muchas mujeres en situación de soledad, vuelven confidentes a sus hijos o hijas, hasta el punto de permitirles dormir diariamente en el lugar que antes ocupaba papá. Un niño en esta situación asume una serie de responsabilidades perjudiciales para él, ya que se les acelera el proceso de madurez y se llegan a sentir culpables cuando no las asumen.
Buscarles un papá pronto. Cualquier relación que se inicie motivada en esta carencia de afecto o compañía, fracasará. Se debe necesitar al cónyuge, porque se le ama y no por suplir un vacío.